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La Coja Dansa explora la idea de abandono, de derrota momentánea, de dejarse traspasar por la emoción inmediata. Como siempre, giramos alrededor de la poca confianza que nos queda en el lenguaje y su capacidad de comunicación, y nos dejamos arrastrar por frases inconexas, impulsos repentinos y relaciones fragmentadas. Sin el lastre que supone contar una historia, nos lanzamos a un paisaje en el que nada parecer ofrecer cobijo y nos obligamos a enfrentarnos al espacio abierto.
Desde una dramaturgia intensa y un uso del cuerpo veraz y directo, La Coja Dansa se lanza de nuevo al vacío con los ojos cerrados para proponer una experiencia que va mucho más allá de la forma y que se apoya en los mecanismos que todos los cuerpos generan pero que sólo los valientes (o los inconscientes) dejan aflorar.
Cinco bailarines y un guitarrista salen al escenario dispuestos a deshacerse, a pelearse, a manipularse. Salen dispuestos a no esconder sus temblores, sus renuncias y sus debilidades. Dispuestos a pelear y a rendirse.
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